¿Me puedo operar de miopía si estoy embarazada?


Seguro que alguna vez has oído decir que el embarazo puede agravar los problemas en la visión de la mujer. Sin embargo, esta sospecha no es más que un falso mito. Operación de miopía y embarazo, ¿es posible?

Operación de miopía y embarazo

Los cambios hormonales durante el embarazo pueden provocar síntomas de miopía leve y transitoria. Esto es debido a la hidratación del cristalino por la retención de fluidos en el ojo, pero no significa que vaya a aumentar tu graduación si estás pensando en una operación de ojos de miopía.

Como consecuencia de los cambios hormonales durante el periodo lactante, el cuerpo de la mujer puede sufrir alguna alteración.

Puede padecerlos principalmente durante el proceso de gestación o el parto. Es habitual que el sistema visual padezca, de forma leve y/o transitorio, pérdida de visión.

El defecto refractivo más común en estos casos es el de la miopía durante el embarazo. Esta miopía que acontece durante el embarazo puede retroceder en las semanas o meses posteriores al parto.

La paciente puede quedarse con la misma miopía que antes o bien con algo estable, aunque esto es sólo una posibilidad.

En la gran mayoría de casos y en aquellas mujeres que no tienen ningún tipo de defecto visual, este leve problema pasa prácticamente desapercibido.

Por otro lado si la embarazada tiene dioptrías y quiere graduarse aconsejamos que lo haga después de dar a luz.

La graduación puede no ser estable volviendo a desaparecer gradualmente al cabo de 6 y 8 semanas a no ser que el cambio sea tan grave que la futura mamá no puede valerse por sí misma.

Ahora bien, tanto en un caso como en otro, será recomendable tomar ciertas medidas de prevención. La gestante debe evitar coger el coche y los deslumbramientos.

También es importante un control equilibrado de la alimentación, ejercicio moderado y hábito de vida saludable.

No obstante en casos más severos de aquellas mujeres con elevadas dioptrías, pueden ver crecer su miopía de forma progresiva y permanente.

La retención de líquidos y los estrógenos pueden favorecer el aumento del tamaño del globo ocular. Ésto conlleva también cambios de visión.

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